Espectáculos y Cultura > Entrevista

Juan José Campanella: sobre comadrejas, amor eterno y cómo ser políticamente incorrecto hoy

El director argentino estrenó una película con actores –"El cuento de las comadrejas"– tras diez años de ausencia; sobre eso, estrellas estrelladas, lo que mira en televisión y lo que conecta a sus películas, esta entrevista

Tiempo de lectura: -'

23 de mayo de 2019 a las 05:04

En la casa de Juan José Campanella no se miran las películas de Campanella. Nada de El mismo amor, la misma lluvia, Luna de Avellaneda y ni siquiera la oscarizada El secreto de sus ojos. Si alguien quiere hacerlo, adelante, pero que lo haga por su cuenta y sin la presión del paterfamilias; a esta altura todos saben bien que la suntuosa filmografía del director argentino queda afuera de las proyecciones familiares por decisión unilateral. “Mis películas no. Ahora mi hijo está para la comedia, y estamos repasando mucho Capra, Wilder, Lubitsch. Y ya nos terminamos Veep, de HBO”, repasa de memoria él, que se sienta detrás de un café, una laptop y un bloc de notas en el piso 25 de un hotel de Montevideo. Entre preguntas y pausas, el autor de El hijo de la novia juega con la lapicera y pierde la mirada en una ventana empañada que da al gris de la ciudad, a una Montevideo en la que ya ha estado decenas de veces, pero que hace tiempo que no visita por una película. Y justamente eso hace ahora.

Después de diez años de ausencia, Campanella volvió a la pantalla grande con una producción protagonizada por actores de carne y hueso –en 2013 estrenó Metegol, una animada– y en la que reversiona un viejo clásico del cine argentino titulado Los muchachos de antes no usaban arsénico. Escrita en el año 1997 pero recién llevada al cine ahora, El cuento de las comadrejas pone al director al frente de una comedia negra de enredos, un drama donde se permite jugar con los límites del cine y que tiene un cuarteto protagónico casi totémico para el cine de la región: Graciela Borges, Luis Brandoni, Oscar Martínez y Marcos Mundstock. Con ellos como principales socios, Campanella suma a su catálogo personal una película con la que buscó concretar un sueño de años: hacer cine como el de antes.

No es común ver un remake de una película de la región. ¿Por qué lo hizo?

Tenía muchas ganas de hacer una película que fuera como las de antes, que me hiciera reír, emocionar, que tuviera suspenso, con una pizca de Ernst Lubitsch y Billy Wilder. Me pareció que la original era un vehículo bárbaro para llegar a ella. Por otro lado, me interesaba mucho tratar el amor a través del tiempo. Me gustan mucho las historias de amor que duran una vida.

De eso hay mucho en su cine.

Sí, me di cuenta después de que está en casi todas mis películas. Pero siempre hay maneras nuevas de contar. Y ya con eso empezamos a trabajar en el guion, que sufrió muchos cambios. En 1997 los personajes eran tipos de 1950 que escuchaban música clásica y jugaban a las bochas; estos escuchan a Chuck Berry y juegan al pool. La película tiene ahora el tono más joven que quería lograr, porque no es sobre la vejez, al contrario: es una película sobre la eterna juventud. 

¿Cómo se maneja un elenco con estos nombres?

Es facilísimo. Lo difícil fue cuidarlos, porque filmamos con condiciones climáticas complicadas, hacía mucho frío y ellos estaban doce horas metidos en el rodaje. Pero en actitudes difíciles ellos no tienen ningún problema. En realidad, en mi carrera me encontré únicamente con tres actores difíciles.

¿Quiénes eran?

No te lo voy a decir (risas), pero no son grandes estrellas, ni nunca van lo van a ser. Las grandes estrellas saben lo importante que es trabajar en equipo. 

¿Cómo trabajó su cabeza en los meses previos, teniendo en cuenta que hace diez años que no estrenaba algo así?

Con mucha ansiedad. Y cada vez estoy peor con eso. Lejos de aprender a tranquilizarme con cada película, me pongo más nervioso. Quizás es por la ley de probabilidades, que cada vez hay más chances de que las cosas me salgan mal. Ya me salieron varias bien, entonces la perspectiva me da miedo. Y además, vos empezás a hacer una película mínimo tres años antes del estreno, y no tenés idea en qué va a estar la sociedad cuando la estrenes. Puede cambiar la sensibilidad, puede ser un momento de angustia, de crisis, un momento en que la gente no quiera escuchar lo que vos querés decir. La mejor película de la historia, la que vi cien veces y es mi modelo es ¡Qué bello es vivir!, de Frank Capra. Y fue un fracaso cuando se estrenó, porque la sociedad no tenía ganas de escuchar esa historia en ese momento de posguerra. Y como la película no anduvo, Capra llegó a la cima con ella y después empezó a caer. Y bueno, uno siempre tiene miedo a ese declive.

¿Y es inevitable el declive?

No, pero es posible. A medida que pasan los años aumentan las probabilidades de que pase. Por eso cada vez pasa más tiempo entre película y película, porque de verdad tengo que estar muy convencido de lo que hice para estrenarlo.

¿Cuál es la seña de identidad del cine de Campanella?

Ya sea en tono mordaz o más amigable, hay un sentido del humor que une a todas mis películas. El insulto creativo me encanta. Me gusta mucho que la gente se ría, aún en el medio de un drama. Es más: cuanto más drama sea, más me gusta que se rían. Fijate que El hijo de la novia, El secreto de sus ojos y esta película no tienen nada que ver, pero las tres tienen mucho sentido del humor en momentos en los que uno no se reiría normalmente.

¿Qué gravitación tiene el Oscar en su carrera hoy?

En mi carrera ya no tiene peso. Ni siquiera sé si es válido seguir utilizándolo como publicidad. No es garantía de que vaya a ganar de nuevo o algo así. Fue un honor, pero no lo tengo en un podio.

¿Cuánto tiempo tiene para ver otras cosas además de su trabajo?

Poco. Estoy mirando casi exclusivamente comedia. Veep es fabulosa. 

¿A qué películas vuelve antes durante o después de hacer una película?

A ¡Qué bello es vivir!, siempre. A Nos habíamos amado tanto, Casablanca, a todo Lubitsch. El otro día vimos Extraña pareja con mi hijo y él no podía creer. Se rió a carcajadas. Pienso a veces qué harían esos cómicos de antes con los temas de hoy en día, con la agenda de género, los cambios que estamos viviendo. Serían temas espectaculares para sus registros.

¿Hoy no se puede hacer humor sobre eso sin ser políticamente incorrecto?

Es que como murieron los que lo podían hacer con altura, ahora hay menos permeabilidad al sentido del humor. Para que sea aceptado depende mucho de cómo lo hagas. Veep lo hace, por ejemplo. Yo tengo una obra de teatro ahora en cartel donde hay varias expresiones racistas y la gente se ríe porque sabe que es una crítica. Hay que saber situarse dentro de lo políticamente incorrecto. Y hoy no hay muchos que tengan esa habilidad. Con algunos temas hay que esperar a que baje la espuma para poder verlos con más frialdad. Uno se puede reír de cualquier desgracia si deja que pase el tiempo.

¿Alguna vez tuvo que esperar que baje la espuma?

No, creo que no. Nunca tuve ninguna queja sobre el tipo de humor utilizado, y creo que tengo sensibilidad para darme cuenta de qué me tengo que reír y de qué no. George Carlin decía que uno podía reír de cualquier cosa, la cuestión era encontrarle la perspectiva. No sé si es tan así.

¿Qué fue lo último que vio en cine?

Si me preguntabas hace dos semanas te daba una respuesta que tuviera que ver más conmigo. ¿El cuento de las comadrejas cuenta?

No.

Bueno. Entonces, ¿qué puede ser? Si le preguntás a casi cualquier persona que fue al cine recientemente, ¿cuál puede ser la respuesta? Fui con mi hijo.

No tengo idea.

Avengers, claro. 

REPORTAR ERROR

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 245 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 245 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 245 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...