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Comenzó la guerra contra el cigarrillo electrónico en Estados Unidos

El impacto negativo en la salud de los jóvenes, uno de los públicos que más los utiliza, es el argumento para comenzar a limitarlos 

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09 de noviembre de 2018 a las 10:07

Para algunos los cigarrillos electrónicos son una forma de dejar de fumar. Otros los prefieren porque su impacto para la salud es menor. Pero ahora también se han convertido en una amenaza para los jóvenes y adolescentes, que se ven atraídos por sus sabores artificiales. Eso llevó al gobierno de Estados Unidos a preparar una serie de medidas para prohibir su venta y hacer más difícil el acceso a ellos de parte del público menor de edad. 

El periódico estadounidense The Washington Post informó que se impedirá la venta de cigarrillos electrónicos en negocios pequeños como estaciones de servicio y autoservicios, además de intensificarse el control de edad de quienes los compren. La cifra que guió este cambio fue la revelada por una investigación gubernamental que señaló un incremento de un millón a tres millones y medio de menores que fuman cigarrillos electrónicos entre 2017 y 2018. 

La posibilidad de fumar tabaco saborizado mediante el dispositivo electrónico es una de las que más atraen a los adolescentes, por lo que será uno de los tipos prohibidos por la nueva regulación. La única excepción será el menthol, que está presente también en los cigarros tradicionales. Con el fin de no darle una ventaja en ese sentido a ese tipo de cigarrillos, se mantendrá para los electrónicos y para los de combustión.

Las medidas apuntan principalmente a evitar el desarrollo de nuevos fumadores, ya que distintas investigaciones muestran que si se comienza fumando cigarrillos electrónicos, se genera una adicción a la nicotina que lleva al consumo de cigarrillos tradicionales. A eso se suma que no se conocen los efectos a largo plazo de los cigarrillos electrónicos. 

De todas formas, hay voces que advierten del impacto negativo que puede llegar a tener una prohibición así, sobre todo al dificultar el acceso de los fumadores que recurren a los sabores como forma de ir dejando el vicio. "No hay que reaccionar de forma excesiva al problema juvenil", dijo al Washington Post David Abrams, docente de ciencias sociales y del comportamiento de la Universidad de Nueva York. Más allá de eso, el gobierno confía en que los adultos que los utilizan como herramienta para dejar de fumar puedan seguir accediendo a ellos, razón también por la que se eliminó la posibilidad de prohibirlos completamente. 

 

 

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