Agro > TRIBUNA / LUIS ROMERO ÁLVAREZ

Las energías renovables

"Vamos a tener que pedir a los gobernantes actuales y futuros que se dejen de hablar de energías renovables y empiecen a actuar con lo que se puede hacer ya mismo"

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07 de junio de 2019 a las 10:01

Por Luis Romero Álvarez, especial para El Observador

Llegó el tiempo de las energías renovables. Eso es seguro. Pero todavía tenemos desafíos tecnológicos sin resolver: uno es que la ciencia no consiguió crear un gran acumulador (una batería) capaz por ejemplo, de almacenar como reserva el consumo eléctrico de una ciudad durante un año.

Por esa carencia, parte de la energía generada en horas de bajo consumo por las represas que deben dejar pasar el agua por sus turbinas porque no la pueden guardar por estar llenas, se pierde como calor dando vueltas en la red eléctrica o la exportamos a US$ 72 el megawat a Argentina (mientras acá la pagamos US$ 159 las empresas y US$ 269 las familias).

En el mundo se ha buscado sustituir la falta de un gran acumulador con usinas de hidrógeno que se colocan al pie de las hidroeléctricas (se busca por hidrólisis separar el hidrógeno del agua y luego quemando hidrógeno en una caldera se mueve una turbina y se genera electricidad que se sube a la red allí mismo cuando falta).

La ciencia tampoco logró todavía hacer hidrólisis de manera eficiente para que la energía requerida para romper la molécula H2O sea menor que la energía generada al quemar el hidrógeno; pero si la energía vale cero como al pie de la represa de madrugada, lo podemos hacer y acumulamos energía como hidrógeno (que es un combustible limpio, básicamente lo que quema el sol). Una usina de hidrógeno vale unos US$ 5 millones, nada fuera del alcance de nuestra UTE o Ancap.

Mientras la ciencia no resuelva estas limitantes tecnológicas, aún podemos hacer mucho en materia de energías renovables. Básicamente hay que avanzar por dos andariveles. Del lado privado utilizar las fuentes renovables cuanto más se pueda hoy; lo he intentado con ganas pero sin suerte… en mi oficina que está sobre la rambla probé todo lo disponible: paneles solares, molinos eólicos, tubos para calentar agua, etcétera. Parece que las empresas proveedoras locales con las que tuve la mala suerte de contratar no han entendido que no venden un producto sino un servicio: que se genere la energía prometida en forma consistente.

Pretendí, ingenuo de mí, algo bien simple: que los paneles unidos al molino para cuando no hay sol suficiente carguen baterías para prender las luces del jardín con 12 volts. ¿No es un objetivo muy ambicioso verdad? Bueno pues jamás lo pude conseguir... los proveedores jamás tuvieron el arresto de llamar a ofrecer un service al pasar de noche y ver las luces apagadas. Y al reclamar nosotros conseguimos excusas y explicaciones, pero nunca resultados. Esto el mercado lo va a arreglar pronto. Las empresas proveedoras se deben ocupar más en hacer funcionar sus equipos todos los días que en vender aparatos para luego abandonarlos, sin service, sin repuestos, sin atención.

Por el lado público es muchísimo lo que hay para hacer y estamos esperando. Por ejemplo, el 16% de la energía eléctrica de una ciudad se gasta en calentar agua en calefones; esto la energía solar lo puede resolver perfectamente bien. Ya hay ciudades en el mundo que no aprueban la construcción de un sólo metro cuadrado que no lleve sistemas solares y eólicos de generación propia de electricidad para calentar agua. ¿Qué nos impide establecer ese requisito? Nada y en 20 o 30 años la diferencia será muy significativa.

Otro punto básico es el transporte público: en vez de buses gastando gasoil y echando azufre y monóxido de carbono para contaminar el ambiente hay que establecer que las futuras renovaciones de flotas se deberán hacer con buses eléctricos, incluso con techos tapados de paneles solares para recarga de sus propias baterías. Así de paso terminamos con el absurdo sistema de encarecer el gasoil para la producción a cambio de abaratar el transporte urbano.

Vamos a tener que activar el sistema de Defensa del Consumidor para hacer que las empresas privadas que venden equipos de energías renovables se pongan las pilas, valga la redundancia. Y vamos a tener que pedir a los gobernantes actuales y futuros que se dejen de hablar de energías renovables y empiecen a actuar con lo que se puede hacer ya mismo.

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