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Los grandes estudios de abogados, de los pocos beneficiados por el brexit

Este tipo de abogados se dedican a diseñar junto con los clientes estrategias que les permitan adaptarse a la vida después de la salida del mercado único europeo

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04 de abril de 2019 a las 05:00

David Segal

The New York Times Service

 

En cualquier divorcio, los abogados son los únicos ganadores seguros. Ahora que el Reino Unido trata de desenmarañar los líos provocados por una de las separaciones más grandes, complicadas y plagadas de problemas en la historia económica, los despachos de abogados más importantes del país gozan un periodo de bonanza.

El brexit, término que designa el proceso de separación del Reino Unido de la Unión Europea, es solo una de las muchas razones por las que los bufetes de mayores ingresos han registrado sus mejores resultados en una década. Prácticamente todas las áreas legales tienen una gran demanda.

Últimamente, los abogados especializados en derecho reglamentario, que conocen al derecho y al revés las minucias legales producidas por el brexit, no han tenido necesidad de trabajar duro para conseguir clientes, pues las cuentas nuevas aparecen casi por arte de magia. Este tipo de abogados se dedican a diseñar junto con los clientes estrategias que les permitan adaptarse a la vida después de la salida del mercado único europeo; sus consultas muchas veces terminan en una atmósfera de desconcierto y rabia.

“Hemos escuchado muchas palabras altisonantes y algunos clientes han palidecido por completo al descubrir las enormes proporciones que alcanzarán los efectos de este proceso”, comentó Andrew Hood, socio experto en derecho reglamentario y comercial del despacho jurídico Fieldfisher, con oficinas en Londres, que emplea a más de mil abogados. “Peor aún, en las últimas seis semanas se ha duplicado, o incluso triplicado, el número de clientes que pierden el sueño por preocupación ante la posibilidad de que no se apruebe un acuerdo para el brexit”.

Los despachos jurídicos no desglosan sus resultados por área de especialización. Sin embargo, los socios gerentes de las empresas con más trabajo dijeron en varias entrevistas que sus mayores clientes habían gastado más de diez millones de dólares por concepto de “acciones de mitigación” relacionadas con el brexit, como reestructuraciones y cuestiones relativas a derechos de propiedad intelectual y legislación laboral. Se espera que haya todavía más trabajo, pues las empresas se preparan para volver a redactar cientos de miles de contratos de todo tipo; este trabajo se ha descrito como un “papeleo a escala masiva”.

“Cuando concluye un ejercicio fiscal, piensas que en realidad lo que te preocupa es el siguiente”, explicó David Patient, socio gerente de Travers Smith, despacho que atendió a sus primeros clientes financieros en 1801. “Llevamos dos o tres años diciendo eso, y hemos crecido alrededor de un diez por ciento en todos los sectores”.

El año pasado, los cien despachos jurídicos más importantes del Reino Unido atrajeron ganancias por 24.000 millones de libras (equivalentes a unos 32.000 millones de dólares), alrededor de 8000 millones de libras más en cifras ajustadas a la inflación que en 2007, antes de la crisis financiera, según datos recopilados por la revista británica The Lawyer, publicación especializada mensual dirigida a expertos en derecho mercantil y departamentos jurídicos de empresas.

En el mismo plazo, esos bufetes han contratado 21.000 abogados más. Los empleados adicionales han generado aumentos en las ganancias por socio capitalista, que es el parámetro más importante en la profesión. Esos ingresos han aumentado cada año desde que la opción de abandonar el bloque europeo ganó el referendo sobre el brexit en 2016, y en este momento se ubica en promedio en el equivalente a 1,4 millones de dólares por socio en los diez principales despachos.

A pesar de que los despachos jurídicos por lo regular prosperan en épocas de incertidumbre, pocos socios esperaban aumentos de estas dimensiones. El contraste con el ambiente apático que siguió a la crisis financiera de 2008 no podría ser más pronunciado. En ese entonces, a los abogados de las empresas más prestigiosas con oficinas en el distrito financiero de Londres les preocupaba que sus mayores clientes se declararan en quiebra, pues temían correr la misma suerte en consecuencia.

Aunque hubo despidos y se congelaron sueldos, en realidad los abogados tuvieron mucho trabajo debido a las reestructuraciones que aplicaron algunas empresas y los servicios contratados para manejar procedimientos de insolvencia. En épocas más recientes, los servicios que generaron ingresos significativos fueron las investigaciones por supuestas actividades fraudulentas, como el escándalo de Volkswagen por las emisiones de diésel.

Después llegó el 23 de junio de 2016 y el colosal generador de horas de trabajo facturadas conocido como brexit.

“Bueno, anoche me fui de la oficina a las once”, dijo una mañana reciente Susan Bright, socia gerente regional de Hogan Lovells, sentada frente a la mesa en una sala de conferencias del décimo primer piso de la empresa. “Y a esa hora, seguían trabajando”.

Charles Brasted, el experto de la empresa en cuestiones relacionadas con el brexit, estaba sentado cerca de ella y esbozó una sonrisa que expresaba una satisfacción sorprendente, parecida a la de un maratonista orgulloso de su resistencia.

“Si abrieran mi correo electrónico, verían que envío mensajes hasta la una o dos de la madrugada”, dijo. “Por las mañanas, lo primero que hago también es enviar correos, desde las cinco o seis”.

Estos dos abogados y otros de sus colegas acaban de terminar un seminario web sobre el brexit, una producción en audio para alrededor de 150 clientes. Estos enviaron sus preguntas por correo electrónico, a un buzón completamente lleno desplegado en una pantalla fija a la pared.

Una de las preguntas era: “¿Si no se aprueba un acuerdo, los miembros de la OMC podrían negarse a reconocer al Reino Unido como miembro de ese organismo?”, en referencia a la Organización Mundial del Comercio (el Reino Unido negociaría sus actividades de comercio internacional en la OMC si no se llega a un acuerdo para el brexit).

“En pocas palabras, no”, respondió al micrófono Aline Doussin, directora de la división comercial de la empresa en el Reino Unido. “Legalmente, el Reino Unido es miembro de la OMC por derecho propio”.

Desde hace dos años, se han preparado muchos seminarios web sobre el brexit, y estos seminarios son solo uno de los medios que aprovechan los bufetes para atraer nuevos clientes de los muchos que se han generado. La guía británica para clientes Legal 500 incluso comenzó a incluir la lista de los diez bufetes principales en la categoría del brexit que han demostrado mayor capacidad para minimizar riesgos.

La competencia para prestar servicios relacionados con el brexit ha motivado a los grandes despachos jurídicos británicos a superar su reticencia tradicional a realizar actividades de autopromoción. Hace unas semanas, el despacho Eversheds Sutherland, que cuenta con más de 2800 abogados en todo el mundo, instaló en su recepción una pantalla inmensa que bien podrían haber sacado de una cancha de hockey. Varias diapositivas de excelente calidad se proyectan en silencio, incluida una que anuncia con bombo y platillo sus resultados financieros más recientes: “Logramos aumentar nuestros ingresos globales un diez por ciento durante 2018”.

“Nuestra recepción”, dijo durante un recorrido de las instalaciones Matthew Allen, socio sénior de Eversheds, “solía ser un tanto silenciosa”.

Ahora, los despachos tienen cuentas de Instagram y Twitter en las que anuncian la experiencia acumulada en asuntos relacionados con el brexit, y en las que incluyen enlaces a varios pódcast de producción interna, documentos formales y uno que otro video promocional.

“Para muchos de nuestros clientes, el brexit es un problema que necesitan resolver”, explica Matthew Keogh, socio de Linklaters, en un video que aparece en la página del despacho dedicada al brexit. “Y en Linklaters, nos dedicamos a resolver problemas”.

Freshfields, el despacho jurídico internacional más antiguo del mundo, tiene un correo electrónico dedicado al brexit. Por su parte, Fieldfisher opera una línea de información y un blog exclusivos para el brexit.

La duración de esta época frenética dependerá de ciertos ajustes en el Reino Unido. Si suficientes empresas mudan sus oficinas y Londres pierde su calidad de centro financiero de Europa, es inevitable que sobrevenga una caída.

“En este momento, todos estamos conscientes de que el brexit quizá sea muy bueno para los bufetes en el corto plazo”, señaló Jolyon Maugham, abogado especialista en derecho fiscal que hizo campaña en contra del brexit. “Pero su situación podría compararse con la del director de una funeraria en la época de la plaga. Por ahora tienen mucho trabajo, pero no dejan de darle vueltas a la idea de que su modelo de negocios está en riesgo”.

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